Durante nuestro viaje por Noruega pasamos varios meses descubriendo algunos de sus paisajes más impresionantes. Aquí te contamos los lugares que más nos impactaron. En esta zona del país encontramos rincones escondidos, glaciares, carreteras panorámicas y pueblos tranquilos llenos de encanto. Cada parada, cada curva y cada ruta fue una oportunidad para maravillarnos y conectar con la Noruega más auténtica.
Para facilitar la lectura y ayudarte a organizar tu propio viaje, hemos reunido todas estas experiencias en un solo recorrido. Prepárate para perderte en paisajes de montaña, fiordos infinitos, cascadas espectaculares y descubrir por qué esta parte de Noruega nos dejó sin palabras.
MÅNAFOSSEN: Una parada rápida que vale cada segundo
Månafossen es una de esas paradas que parecen un desvío… pero que acaban siendo lo mejor del camino. Esta cascada de 92 metros cae con tanta fuerza que casi puedes oírla antes de verla… y sí, es tan épica como suena.
El parking es de pago (50 NOK por 24h [4€]) y puedes abonar en efectivo o con la app EasyPark. La pernocta está permitida, y además hay mesas de picnic y WC.
La caminata es corta pero intensa: unos 15–20 minutos desde el parking. Aunque si te apetece alargar la excursión, puedes continuar hasta un prado con una pequeña zona de baño, perfecto para descansar después del esfuerzo. El sendero es empinado, con escaleras de piedra y cadenas para ayudarte a subir y bajar. Si ha llovido, extrema la precaución: el terreno se vuelve muy resbaladizo. No te confíes y usa siempre las cadenas, sobre todo al descender. Te dejamos la ruta en nuestro wikiloc.
Si vas con tu perra, valora previamente si podrá hacer la ruta, porque el desnivel y las superficies resbaladizas pueden complicarle la excursión.
STAVANGER: Colores, historia y arte callejero
Si llegas a Stavanger, prepárate para una ciudad pequeña pero llena de encanto. Entre calles pintorescas, fachadas blancas y murales sorpresa, hay mucho que descubrir aunque solo tengas unas horas. Estos son algunos de los rincones más emblemáticos que no te puedes perder:
En Øvre Holmegate, también conocida como Fargegaten, las fachadas de colores parecen sacadas de un cuadro e invitan a detenerte en cada puerta y ventana. Paseando por Gamle Stavanger, un barrio de casitas de madera del siglo XVIII y XIX, las callejuelas empedradas y las fachadas blancas te transportan al pasado, en un ambiente tranquilo y lleno de detalles.
Y mientras exploras, los murales y el arte urbano aparecen de forma inesperada, aportando un contraste vibrante que sorprende a cada paso. Stavanger no se recorre, se saborea: entre colores, historia y creatividad, siempre queda la sensación de querer perderse un rato más.
HIMAKÅNÅ: La pequeña Trolltunga
Conocida como la pequeña Trolltunga, Himakånå es la alternativa perfecta si no puedes (o no quieres) enfrentarte a la caminata de varias horas que requiere la original. Es una ruta corta y sencilla que te lleva a un mirador con buenas vistas del fiordo.
La ruta son unos 6 km en total con 400 m de desnivel. A buen ritmo se completa en unas 2 horas. Lleva calzado cómodo y cuidado si el terreno está húmedo: hay muchísimo barro y es bastante resbaladizo, especialmente tras la lluvia. Si quieres seguir la caminata al detalle, te la dejamos en nuestro Wikiloc.
El parking oficial está junto al supermercado Joker y cuesta 100 NOK (8,5€). No hay opciones gratuitas cerca. Nosotras encontramos un sitio junto a un campo de fútbol, aunque no estaba claro si se podía aparcar ahí… En nuestro caso, hicimos la ruta por turnos: mientras una subía, la otra esperaba abajo. Y de paso, nos ahorramos el parking.
LANGFOSSEN: Naturaleza en movimiento
Tienes que verla. Sí o sí. Con 612m de altura, es la quinta cascada más alta de Noruega y top 10 del mundo. Y, de verdad, tiene su mérito. Puedes verla desde el parking (es más que suficiente), pero si te animas y tienes las fuerzas, una ruta de 4h con gran desnivel te llevará hasta su parte más alta. Hay una alternativa de 2h que te lleva hasta Varahaugen.
LÅTEFOSSEN: Doble salto de oro
A 20 minutos de la cascada anterior, encontrarás esta formación de dos cascadas gemelas. Sí, el sur de Noruega, aparte de fiordos, está repleto de cascadas impresionantes. Estas hermanas tienen una altura de 165 metros y cruzan la carretera principal 13 entre Odda y Rødal a través de un puente. Junto a estas, hay un parking gratuito pero muy concurrido (así que llega pronto, o tarde, o reza para poder pararte, no lo sé), WC y una pequeña tienda de souvenirs. No hay ruta posible en esta zona, pero, si quieres, puedes bajar al lecho del río para sacar tu mejor foto.
BUERBREEN: El glaciar que exige pero recompensa
Buerbreen es uno de los glaciares más accesibles de la zona de Odda… pero ojo, eso no significa que sea fácil. La ruta son solo 5 km ida y vuelta con 382 m de desnivel, pero los tramos empedrados y las zonas resbaladizas te van a poner a prueba. Si no tienes experiencia en montaña o buen equilibrio, piénsalo bien: el sendero exige concentración en cada paso.
Dicho esto, cada gota de sudor vale la pena. El glaciar descendiendo por la montaña, el río que nace de él y las cumbres alrededor crean un entorno impresionante. Es de esos lugares que te recuerdan por qué disfrutas perdiéndote en la naturaleza. Lleva buen calzado de montaña, ropa adecuada y prepárate físicamente. Puedes seguir la ruta completa en nuestro Wikiloc.
Si quieres vivir la experiencia completa, también hay excursiones guiadas al glaciar que salen desde la cabaña azul junto a este. Duran unas 3-4 horas y cuestan alrededor de 1.095 NOK (94€). Nosotras no las hicimos, pero puedes informarte y reservar directamente en el restaurante Buer o en la oficina de turismo de Odda.
El parking oficial cuesta 230 NOK (20€). Puedes aparcar en el mismo pueblo, pero eso sumará unos 10 km más de caminata (a menos que lleves bici). Nosotras lo hicimos por turnos: mientras una subía, las otras dos esperaban e hicieron de “taxistas”. Importante: en los apartaderos de la misma carretera que sube no está permitido aparcar.

Desde Odda también sale la ruta hasta Trolltunga, la famosa roca suspendida sobre el fiordo. Nosotras no llegamos a visitarla, pero es una opción icónica si buscas un reto mayor: la excursión completa son 27 km ida y vuelta, con un desnivel acumulado de 800 metros y suele durar entre 10 y 12 horas. Si decides hacerlo, infórmate bien antes de hacerla.
BERGEN: Muelles, callejuelas y panorámicas
Bergen es la segunda ciudad más grande de Noruega y una auténtica joya entre montañas y fiordos. Conocida como la “puerta de los fiordos”, combina encanto histórico, arte urbano y un entorno natural impresionante, todo a solo un paseo de distancia.
El casco antiguo, Bryggen, es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sus casas de madera frente al puerto y sus callejuelas estrechas conservan todo el encanto de siglos pasados, y hoy albergan galerías de arte, talleres de artesanía y pequeños cafés con mucho carácter. Muy cerca, barrios como Sandviken, con casitas de colores en cuestas empinadas, o Nordnes, con su parque frente al mar, muestran un Bergen más cotidiano y tranquilo.
La naturaleza también se vive desde el centro mismo de la ciudad. El monte Fløyen es el mirador más popular y se puede alcanzar de dos formas: caminando por el sendero que comienza justo detrás de la estación o subiendo en el funicular. Aquí puedes consultar las rutas y los precios oficiales. Arriba te esperan varias rutas fáciles entre bosques y unas vistas espectaculares de la ciudad y los fiordos. Si buscas algo más exigente, el monte Ulriken ofrece caminos más largos y panorámicas aún más amplias.
Para vivir Bergen de una forma diferente, puedes remar con Green Kayak, una iniciativa que combina aventura y cuidado del entorno. Durante la remada podrás recoger plásticos y residuos, ayudando a mantener limpios los fiordos y canales de la ciudad. Hay tres puntos de partida: Norges Fiskerimuseum, AdO Bergen y Sjøsportsenteret i Nordåsvannet.
Para ver cómo funciona la app y reservar tu kayak, consulta el apartado de Green Kayak aquí.
VØRINGFOSSEN: Naturaleza que corta la respiración
Vøringsfossen es una de las cascadas más famosas de Noruega, situada en el cañón de Måbødalen. Con sus 182 metros de caída, el agua se precipita desde la meseta de Hardangervidda creando un espectáculo de fuerza y sonido que se siente incluso a distancia.
El punto de partida más cómodo es el gran parking de la parte baja [ver en Google Maps], que cuenta con baños y puntos para cargar coches eléctricos. Además, es gratuito y permite pernoctar, ideal si viajas en furgoneta. Desde allí salen varias rutas circulares sencillas por senderos y pasarelas que llevan a los miradores y permiten descubrir la cascada desde distintos ángulos. La infraestructura es impresionante: pasarelas seguras, senderos señalizados y un puente con vistas espectaculares del cañón. Ojo, Vøringsfossen es muy turístico, así que en temporada alta puede haber bastante gente.
Si prefieres no caminar, hay un parking superior que da acceso directo a los miradores y a un restaurante cercano, perfecto para disfrutar de las vistas aunque no hagas la ruta completa.
La carretera hasta Vøringsfossen es otra experiencia en sí misma: túneles largos (¡algunos con rotondas dentro!) y tramos que se enroscan formando círculos sobre sí mismos, hacen que el viaje sea tan impresionante como la cascada.La mejor época para visitar es de abril a octubre, cuando las instalaciones están abiertas y el clima acompaña. Recuerda siempre revisar el estado del tiempo y las condiciones del terreno antes de iniciar la ruta.
SKJERVSFOSSEN: Silencio en caída libre
Esta impresionante cascada noruega se puede visitar fácilmente desde un pequeño apartadero situado a sus pies. Sin embargo, te recomendamos empezar la visita desde la zona de picnic ubicada en la parte superior: desde allí parte un sendero que desciende hasta la base de la cascada, con varios paneles informativos sobre la zona y bonitos miradores para disfrutar del paisaje.
Y un último detalle curioso: en la zona de picnic encontrarás uno de los baños públicos más famosos de Noruega. No diremos más… solo entra y lo entenderás.
NÆRØYFJORD: El fiordo más salvaje del oeste de Noruega
El Nærøyfjord, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es uno de los fiordos más espectaculares y estrechos de Noruega, una auténtica joya natural en la región de los fiordos del oeste. La mejor manera de vivirlo depende de ti: si tienes la suerte de contar con un kayak propio o alguien que te preste uno, remar por sus aguas tranquilas puede llegar a convertirse en una experiencia increíble y gratuita.
Ahora, si prefieres no gastar los aproximadamente 925 NOK (79€) que cuesta alquilar un kayak individual, no te preocupes: la Rimstigen Hike, una ruta exigente de unos 5 km y +700 m de desnivel, ofrece vistas panorámicas que no tienen nada que envidiar y te permiten admirar el fiordo desde lo alto, rodeado de naturaleza pura y silencio. Puedes seguir la ruta fácilmente con este track de Wikiloc.
¿Lo mejor? Si tienes tiempo y ganas, combinar ambas actividades — agua y altura — es la forma definitiva de descubrir la magia del Nærøyfjord.
Muy cerca se encuentra Undredal, un pequeño pueblo con una iglesia de madera muy característica. Aunque no es una parada imprescindible, puede valer la pena si estás por la zona y quieres un pequeño descanso.
AURLANDSFJELLET: Del fiordo al cielo en una carretera de montaña épica
El recorrido empieza subiendo por una carretera estrecha y serpenteante que asciende desde el fiordo, llena de curvas cerradas y apartaderos frecuentes. Esta primera parte nos lleva hasta el mirador de Stegastein, una plataforma suspendida sobre el vacío con vistas del Aurlandsfjord que quitan el aliento.
Muy cerca del mirador comienza la ruta de senderismo de Mr Prest, algo exigente, pero que recompensa cada paso con panorámicas increíbles y un entorno natural salvaje. Después de caminar 4,5 kms y superar un +500 m de desnivel, llegarás a la cima desde donde te esperará otra perspectiva del fiordo brutal. Para no perder detalle, compartimos nuestro track en Wikiloc.
Después de disfrutar del mirador y la caminata, llegamos a la joya del recorrido: la carretera de montaña de Aurlandsfjellet. Abierta solo de mayo a octubre, es probablemente la carretera más bonita que hemos visto nunca. Cada kilómetro es una atracción en sí mismo: paisajes alpinos infinitos, lagos glaciares de color turquesa, riscos de roca y hielo que parecen sacados de otro planeta. No es solo llegar al final, el camino es el destino: cada curva invita a parar, respirar y maravillarse. Hay zonas perfectas para picnic o pernoctar en furgoneta o autocaravana y, en algunas épocas, incluso paredes de hielo que parecen esculturas naturales.
Finalmente, la carretera desciende hacia el valle de Lærdal, donde los paisajes se suavizan y aparecen rincones de montaña que parecen sacados de un cuento. Un lugar perfecto para detenerse, disfrutar del silencio y la naturaleza que solo Noruega sabe ofrecer.
El Aurlandsfjellet no es solo una carretera: es un viaje épico, un espectáculo natural que te deja sin palabras, donde cada kilómetro merece ser disfrutado y te recuerda lo grandioso que es este planeta.
KNUTSHØE: La alternativa a Besseggen Ridge
El Parque Nacional de Jotunheimen es enorme —de ahí su nombre, “el hogar de los gigantes”— y alberga más de 250 montañas con alturas superiores a los 2000 m, algo poco habitual en Noruega. Entre ellas se encuentra el Galdhøpiggen, con sus 2.469 m, la cima más alta del país.
Desde aquí, como alternativa a la famosa ruta de Besseggen Ridge te proponemos hacer el Knutshøe: te ahorrarás 205 NOK (17,5€) en el parking y 260 NOK (22€) por persona en el barco que tienes que coger para llegar hasta el inicio. Además, Knutshøe no está tan masificado, el parking es gratuito, puedes pernoctar en él y las vistas no tienen nada que envidiarle a Besseggen Ridge. Así que, todo es un win-win. Vamos al grano con nuestra alma más ahorradora activada.
La ruta ofrece vistas de 360° durante todo el recorrido. La dificultad principal la encontrarás al inicio y en medio de la cresta, en un pequeño tramo vertical que requiere algo de trepada. Si prefieres evitar este paso, puedes hacer la ruta a la inversa, subiendo y bajando por el lado del lago; es más sencillo, aunque la ruta será más larga.
Al llegar a la cima, a 1.517 m, disfrutarás de una panorámica impresionante: los lagos Øvre Leirungen y Gjende parecen separados por una ladera, aunque en el descenso descubrirás la gran cascada que une ambos.
La vuelta (o la ida y vuelta, si decides subir por detrás) se hace bordeando el lago y siguiendo el lecho del río en un precioso zigzag. Por eso te recomendamos llevar botas de montaña, no solo por la zona rocosa de la ruta, sino también porque el sendero atraviesa zonas de humedal que pueden estar embarradas.
JOSTEDALSBREEN: Explorando el glaciar más grande de Europa
El Parque Nacional de Jostedalsbreen es una de esas joyas naturales impresionantes de Noruega, con glaciares gigantes, paisajes dramáticos y naturaleza salvaje. Un territorio inmenso donde el hielo todavía marca el ritmo de la tierra. Con más de 480 kilómetros cuadrados de glaciares, es el manto helado más grande de la Europa continental: una masa viva de hielo que cubre casi la mitad del parque y del que nacen decenas de brazos glaciares que se despliegan valle abajo.
Te proponemos tres rutas para descubrir el corazón helado de Noruega:
1. AUSTERDALSBREEN: Es uno de los brazos menos conocidos del glaciar principal… y quizá por eso el más especial y espectacular. Para llegar pasamos por una pista de grava de pago. Para autocaravanas y furgonetas, el coste es de 140 NOK (12€) por un día. Puedes pagar con tarjeta haciendo dos transacciones de 70 NOK (6€) o en efectivo. Si te quedas más días, se suman 70 NOK (6€) por día extra, que tendrás que pagar a la vuelta. Pero… Te aseguramos que valdrá la pena.
La ruta comienza en el parking de Tungestølen y son unos 5,5 kms hasta las dos lenguas glaciares, con un desnivel de +270m. Caminar por Austdalsbreen es fácil, pero cada paso te conecta con la fuerza del glaciar y hace que sea increíble. Nuestra ruta está en Wikiloc por si quieres seguirla y descubrir Austdalsbreen. Es la que más te recomendamos.
2. NIGARDSBREEN: Esta ruta es ideal si buscas paisajes espectaculares, un toque de aventura y diversión sin irte a lo más remoto. Se puede llegar en coche hasta el parking junto al lago Nigardsbrevatnet, con un coste de unos 90 NOK (8€), o si quieres añadir kilómetros a tu ruta, puedes aparcar en el parking gratuito de la oficina de información y subir andando.
Desde el parking oficial, la ruta avanza por terreno rocoso pero bien preparado. Hasta los pies del glaciar son unos 3 kms con un desnivel de +230 m, perfectos para sentir el hielo de cerca y disfrutar del entorno sin prisas. Si quieres hacer rutas por el glaciar, puedes contratar caminatas guiadas con crampones y guía especializado, que te permiten explorar el hielo de forma segura y aprender sobre su formación.
3. BRIKSDALSBREEN: Es el brazo más turístico y conocido del glaciar Jostedalsbreen, por eso no te lo recomendamos. Aunque sigue siendo espectacular y merece la pena si quieres ver el glaciar de forma cómoda y rápida. El parking principal es de pago, 75 NOK (6,5€) durante el día y 220 NOK (19€) si quieres también pernoctar. Desde allí comienza la ruta de unos 2-3 km hasta el frente del glaciar.
ÅLESUND: Un cuento de Art Nouveau entre fiordos
Ålesund es una de esas ciudades que parecen sacadas de un cuento. En 1904 sufrió un incendio que la destruyó casi por completo, pero resurgió con más encanto que nunca: sus edificios de estilo Art Nouveau, con fachadas decoradas y tejados puntiagudos, se extienden entre los fiordos y colinas que la rodean, creando un paisaje único. Nosotras no llegamos a visitarla porque el tiempo no nos lo puso fácil, pero sin duda está en la lista de lugares que merecen la pena en Noruega.
Dicen que lo más bonito de Ålesund es el propio conjunto del pueblo, y la mejor forma de apreciarlo es desde lo alto del monte Aksla. Desde allí, las vistas son impresionantes, y si bajas los más de 400 escalones que conectan el mirador con el centro, puedes perderte entre sus calles, plazas y fachadas coloridas que parecen salidas de una postal.
GEIRANGERFJORD: El fiordo más icónico… y el más masificado
Geiranger es conocido como uno de los destinos más emblemáticos de Noruega, con un fiordo impresionante declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Aun así, su popularidad lo ha convertido en un lugar muy turístico, y para nosotras eso le resta parte de la magia y de esa sensación de naturaleza salvaje y auténtica que tanto buscamos en nuestros viajes.
Para disfrutar realmente del lugar, te recomendamos subir hasta el mirador frente a las Seven Sisters, las siete cascadas más famosas del fiordo, con más de 250 metros de caída directa al agua. Frente a ellas se encuentra El Pretendiente, una cascada más pequeña que completa el paisaje. El sendero comienza en parking junto al puerto, es de pago (30-40 NOK según temporada [2-3 €]) y ofrece unas vistas espectaculares del fiordo.
Además, Geiranger cuenta con dos miradores muy accesibles desde la carretera: Flydalsjuvet, al inicio del valle, con la imagen más clásica del fiordo y el pueblo, y Ørnesvingen -también conocido como Eagle Road Viewpoint-, situado al salir del pueblo por la carretera 63, desde donde se obtiene la mejor panorámica, con el fiordo serpenteando entre montañas y las Seven Sisters cayendo al fondo.
En cuanto al mirador de Dalsnibba, decidimos no subir porque leímos que el precio y las vistas no hacen justicia. Siguiendo nuestro instinto, no lo recomendamos: hay miradores gratuitos con vistas igual o más bonitas, y sin tener que pagar por algo que se siente más turístico que natural.
TROLLSTIGEN: La escalera del troll y sus curvas infinitas
Bajar por Trollstigen es como deslizarse por un escenario de película: curvas imposibles que se retuercen entre montañas, cascadas que caen junto a la carretera y acantilados que quitan el aliento. Cada giro te recuerda que estás recorriendo una de las carreteras más espectaculares de Noruega, donde la naturaleza parece desafiar la gravedad y tu sentido de la orientación.
Pero, para situarte, conviene aclarar cómo se recorre realmente: antes de llegar a Trollstigen, desde Geiranger se sigue la carretera 63 hasta Eidsdal, donde hay que cruzar el fiordo en ferry hacia Linge. A 10 minutos del embarcadero, pasarás por la bonita cascada Gudbrandsjuvet que, si tienes 5 minutos, te recomendamos parar para disfrutar del agua cayendo entre pasarelas de madera sobre el cañón. Desde allí, la carretera continúa entre valles y montañas hasta llegar al parking de Trollstigen, donde empieza la verdadera zona de las once curvas y los miradores.
Verás que la zona está muy equipada con varias pasarelas para poderte acercar a los diferentes miradores que ofrece la zona desde donde tendrás una panorámica perfecta del dibujo que recorre la carretera. El parking es gratuito y también se puede pernoctar en la zona de tierra situada en uno de los extremos.
Desde este punto también empieza la ruta hacia la cascada Stigfossen, que cae directamente junto a la carretera. Es una ruta sencilla de unos 5 kms y +400 de desnivel, que llega hasta el lago de Bispevatnet ofreciéndote unas vistas espectaculares del entorno. Si el tiempo acompaña, te recomendamos realizarla antes de descender por Trollstigen disfrutando de cada curva, cada salto de agua y cada montaña que hacen de este trayecto una experiencia inolvidable.
INNERDALEN: El valle más bonito de Noruega
Innerdalen es uno de esos lugares que parecen existir fuera del tiempo. Solo se puede acceder caminando, por un sendero de unos 4 km que parte desde Neradal, adentrándote poco a poco en un paisaje de montañas afiladas, lagos cristalinos y praderas tranquilas. En el corazón del valle se levantan algunas cabañas tradicionales, como Innerdalshytta o Renndølsetra, perfectas para descansar, tomar algo o incluso pasar la noche. Aun así, te recomendamos acampar junto al lago para vivir la experiencia completa.
Dominando todo el paisaje se alza el Innerdalstårnet, una montaña con forma de pirámide que se refleja en el lago, creando una de las imágenes más icónicas de Noruega. Innerdalen es naturaleza en estado puro: silencio, aire fresco y esa sensación de descubrir un lugar que solo se alcanza con calma.