Durante nuestro viaje por Europa en furgoneta, pasamos tres meses recorriendo Noruega, y de ellos, un mes completo explorando las Islas Lofoten. Estas islas, situadas en el norte del país, son un auténtico paraíso de fiordos, playas salvajes, montañas y pueblos de postal.

Descubrimos paisajes que parecen sacados de un sueño: playas de arena blanca, picos escarpados, lagos escondidos y fiordos infinitos que cambian de color según la luz del día. Aquí encontrarás rutas de todo tipo: senderismo, miradores, playas para acampar y pequeños refugios históricos, con varias posibilidades según tu energía y estilo de aventura.

Si viajas en verano, podrás disfrutar del sol de medianoche, una experiencia única que ilumina las islas hasta altas horas y tiñe de dorado los paisajes de manera mágica. Y aunque el clima puede ser imprevisible, cada lluvia o bruma añade su propio encanto a estas islas salvajes.

En esta guía te llevamos por algunos de nuestros lugares favoritos de Lofoten, con información práctica, rutas, consejos para pernoctas y, por supuesto, nuestras experiencias personales, incluidas las aventuras con nuestra perra de 13 años. Prepárate para descubrir la magia de estas islas y planificar tu propia aventura al norte de Noruega.

VÆROY: La joya (semi) secreta

Væroy no es solo una isla: es esa persona que vive lejos de todo y que te invita a venir sabiendo que ya no vas a querer marcharte.

No está conectada al resto de las Lofoten: ni puente, ni túnel, ni carretera. Solo se llega en ferry y eso es lo que la hace tan especial: menos coches, menos gente, más naturaleza y mucho silencio. Y atención: si paras aquí en el trayecto de Bodø a Moskenes, el ferry es gratis, ¡furgo incluida!

Para furgoneteros: hay una área de autocaravanas en Nordlangshagen. Puedes aparcar gratis durante el día pero la pernocta cuesta 300 NOK (16€). Desde aquí tienes un planazo: caminando 10 minutos te plantas en una playa de arena blanca espectacular. El trayecto hasta el área es parte del show: carreteras estrechas entre mar y montañas y ese silencio que te calma sin pedir permiso.

Pro tip: coge el ferry a primera hora desde Bodø y el último hacia Mosekenes. Revisa los horarios y reserva con antelación. No querrás quedarte en tierra… o sí, pero que sea porque lo has decidido tú.

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Å, REINE, SAKRISØY Y HAMNØY: La postal más famosa

Å es el final de la E10 y el principio de las postales típicas. Un bonito pueblo pesquero, pero si el tiempo apremia… quizás tu energía se aproveche mejor en otros rincones. Hay un gran parking gratuito, con baño, en el que puedes aparcar durante un máximo de 6 horas.

Desde ese mismo parking, puedes dar una vuelta por el pueblo. Y ojo, al final de este hay un área de servicios gratuitos para furgos, con llenado y vaciado. 

Sakrisøy y Hamnøy. Están tan cerca que puedes ir andando (20 minutos entre uno y otro). Sakrisøy destaca por tener las rorbuer (las casas tradicionales) amarillas y sí, parece una tontería, pero el contraste con el mar y las montañas merece una visita rápida. Hamnøy es pequeño, pero aquí está una de las postales más famosas de Noruega. Camina hasta el puente de entrada y… clic. Si tienes suerte con la luz, es probable que tu foto acabe de fondo de pantalla. Si no, siempre puedes decir que las nubes dramáticas son parte del encanto nórdico.

KVALVIKA BEACH Y RYTEN: Naturaleza salvaje y sol de medianoche

Dejamos atrás los pintorescos pueblos para adentrarnos en la playa más conocida de las Lofoten: Kvalvika, un rincón salvaje de arena blanca que parece sacado de otro mundo. Dato curioso: aquí se rodó “The North of the Sun”, un documental sobre dos noruegos que vivieron 9 meses en esta playa construyendo un refugio con todo lo que encontraron en ella. Ese refugio todavía se puede visitar y es toda una experiencia.

Para llegar, cruzamos el espectacular puente de Fredvang; si el día acompaña, es un momento perfecto para sacar el dron y capturar una panorámica brutal. Al llegar, encontramos un pequeño parking gratuito a pie de carretera. Consejo: llega muy temprano por la mañana o la tarde anterior si quieres pillar sitio sin estrés.

Este lugar ofrece varias posibilidades de ruta y de pernocta (todas se inician desde el mismo parking):

  1. Ruta clásica: Desde el parking verás el inicio de la ruta señalizado, y en 2,5 km (casi sin darte cuenta) estarás en una de las playas más bonita del mundo. Te recomendamos montar la tienda en Kvalvika y subir a Ryten sin cargar peso para disfrutar del sol de medianoche y de unas vistas privilegiadas sobre la playa y las montañas.
  2. Ruta alternativa: Desde el parking tendrás que caminar unos metros por carretera hasta el inicio de esta ruta. Subirás primero al mirador de Kvalvika y luego a Ryten, el punto más alto. Una vez allí, puedes decidir si montar la tienda en Ryten o seguir bajando para hacerlo en la playa. Si haces esta ruta circular, disfrutarás de vistas espectaculares a montañas y otras playas que no verías en la ruta clásica. La ascensión no tiene ninguna dificultad técnica más allá del desnivel a superar.
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Sea cual sea la ruta que elijas, la pernocta es casi obligatoria: tanto Kvalvika como Ryten ofrecen experiencias únicas, con la playa salvaje, las vistas panorámicas y, si es verano, la magia del sol de medianoche.

RAMBERG: Una postal (demasiado) real

Ramberg es una de esas playas que no te deja indiferente: arena blanca, mar turquesa, montañas imponentes, casitas sencillas y alguna oveja despistada de vez en cuando. Curiosamente, esta playa no es ningún secreto, pero tampoco está masificada; tiene ese equilibrio extraño entre conocida y tranquila, un lugar que no decepciona.

Hay un pequeño parking gratuito en el que está prohibida la pernocta. Consejo: Llega pronto si no quieres quedarte sin sitio. Además, cuenta con baños de pago y agua potable.

NUSFJORD: Pintoresco, sí. Esencial… depende

Se trata de uno de los pueblos pesqueros más antiguos y fotogénicos de Noruega: casitas rojas junto al agua y montañas que lo rodean. Parece sacado de una película de época, pero… poco más.

La entrada cuesta unos 100 NOK (8,5€), pero puedes entrar gratis a partir de las 18:00h. Hay varios aparcamientos gratuitos antes de llegar al pueblo. La pernocta es de pago, así que te recomendamos una visita rápida… Aunque, si tienes poco tiempo, mejor sáltatelo: es bonito, sí, pero no imprescindible.

HAUKLAND Y UTTAKLEIV: La cara más icónica

Hay sitios que has visto en fotos mil veces antes de llegar… y aun así, cuando estás ahí, te dejan sin palabras. Haukland y Uttakleiv son justo eso. Las playas más famosas del archipiélago, y con razón: arena blanca, agua clara y montañas impresionantes en todas las direcciones.

Ojo, que la fama pesa. En días soleados y fines de semana, los apartaderos se llenan rápido y los coches ocupan incluso los arcenes. Si buscas calma, espera a que lleguen la nubes. No es broma, la gente desaparece y tú te quedas solo con las olas. 

El parking en Haukland es de pago (20 NOK/h o 280 NOK/14h [2€/h o 24€/14h]), y si pagas con la app EasyPark te clavan un 15% más. Nuestra recomendación: aparca gratis en Vikstranda, la playa anterior, donde también se puede pernoctar. Desde ahí, tienes unos 20 minutos andando hasta Haukland. Fácil, bonito y sin pasar por caja.

Haukland tiene mucha vida: pistas de vóley, baños gratis, cafetería con opciones veganas y hasta yoga en la playa los lunes y sábados a las 10h. Porque sí, eso también pasa en el Ártico.

¿Y Uttakleiv? Dos caminos, una decisión:

  • A pie desde Haukland, bordeando la costa. Ruta de 4 km, fácil y con vistas de postal.
  • En coche, pero cuidado: no puedes parar en apartaderos y está prohibido volar drones en toda la zona. Ojo con esto: cuando llegas a la última curva, entras al parking y una señal te avisa: 100 NOK/3h o 300 NOK/24h (8,5€/h o 26€/24h). Si sigues, ya estás pagando. No hay vuelta atrás. Así que si te lanzas, hazlo sin dudas.

OFFERSØYKAMMEN: Una ruta con vistas (casi) 360º

Offersøykammen es conocido como la ruta alternativa y gratuita a Mannen, con unas vistas espectaculares sobre la playa de Haukland y el mar abierto. Aunque no pudimos completarla porque el tiempo no acompañó, os dejamos aquí la información práctica para que la tengáis en cuenta si vais con mejor suerte.

El inicio de la ruta se encuentra en un aparcamiento gratuito junto a la carretera, equipado con baños públicos. Eso sí: revisad bien las condiciones del parking, ya que las normas de pernocta cambian según el día y la temporada.

La ruta no es muy larga (aprox. 3 km de ida), pero tiene un desnivel pronunciado que exige algo de forma física y buen calzado, especialmente si el terreno está mojado. La recompensa es llegar a la cima y disfrutar de una panorámica brutal sobre Haukland Beach, Vik y toda la costa de Vestvågøy.

UNSTAD: El paraíso surfero

Unstad es considerado el paraíso surfero y un punto clave para el vanlife en Lofoten. Sus olas, limpias y constantes, reciben el Atlántico de frente, y surcarlas mientras te rodean montañas y fiordos es una experiencia única. Aunque, cuando fuimos nosotras el mar estaba más plano que una balsa. Y sobre lo del vanlife… tampoco nos convenció tanto.

A pie de playa hay dos parkings de pago (200 NOK [17€]), uno con baños gratuitos. Si prefieres ahorrar y aparcar gratis, puedes hacerlo en un apartadero que está pasando el túnel a la izquierda (el de la derecha también es de pago). Desde ahí tienes unos 20 minutos andando hasta la playa.

De camino encontrarás el Arctic Surf, un bar/cafetería donde dicen que sirven el cinnamon roll más famoso y delicioso de todas las Lofoten, con opción vegana también. El pueblo es pequeñito, pero merece la pena dar una vuelta y visitar la tienda de surf, donde si compras algo seguro te invitan a un café.

Así que, ¿es Unstad el paraíso surfero y furgonetero que pintan? Eso depende. Para nosotras, el surf brilló por su ausencia y el vanlife no terminó de enganchar, pero la magia de la playa y el pueblo está ahí para quien la busque.

HENNINGSVÆR: Vistas que marcan gol

Si buscas Henningsvær en Google, lo primero que aparece es su famoso campo sobre el agua… y no es para menos: la imagen es impresionante, y si tienes dron, volar aquí casi es obligatorio.

Pero el pueblo ofrece mucho más. Para visitarlo, puedes dejar la furgo en un parking de pago o probar suerte en los apartaderos antes del puente. Desde allí son unos 40 minutos caminando hasta el pueblo, pasando por algún tramo de carretera, y las vistas que merecen mucho la pena. Para nosotras, Henningsvær es el pueblo más bonito de todas las Lofoten. Tiene vida, tiendas, cafeterías, un hotel y una pequeña galería de arte con cerámica y fotografía, donde incluso puedes ver cómo trabajan en el taller detrás de la tienda.

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SVOLVÆR Y FLØYA: Donde todo empieza

Svolvæer es el pueblo más grande de las Islas Lofoten, y aquí encontrarás los supermercados más baratos (Kiwi y Rema 1000) y la gasolinera con mejor precio de la isla. Nuestro consejo: llena nevera y tanque, que te lo vas a agradecer.

La subida empieza fuerte, con unas escaleras que van acumulando desnivel, pero cada peldaño merece la pena. Hasta la famosa formación del “Diablo” (Kjerringa) el camino es casi un paseo lleno de gente. Luego se complica un poco: sendero estrecho y algo expuesto, pero sigue adelante: dejarás atrás a casi toda la gente y las vistas desde arriba son increíbles.

MATMORA: Delpen, lo mejor de la ruta

Una vez completada la ruta, un imprescindible es grabar el puente de Delpne desde abajo: los apartaderos cercanos permiten pernoctar y capturar imágenes mágicas del vaivén de la marea.

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